De todo un poco

Anoche Felipe llegó a las 11 de la noche a la habitación después de 28 horas de viaje. Felipón se durmió a las 9 bajo la promesa de que se despertaría en la cama con su padre. Candela y yo le esperamos despiertas, Pía también dormida. Candela y yo nos reíamos mucho, a mi me entró una especie de borrachera de sueño y ella quería que jugara al barco de Lego con ella pero yo no paraba de decir tonterías, creo que para no dormirme. Estaba como el ayudante de Chan el otro día, se me cerraban los ojos. Creo que me dio al pensar que ya cedía los trastos a Felipe, los trastos de la responsabilidad. 

Candela le dio un abrazo gigante. Charlamos un rato, más de un mes sin verle dan mucho de sí. Si os soy sincera se me seguían cerrando los ojos y propuse irnos a la cama sobre las 12... Hoy por la mañana Pía miraba raro a Felipe, creo que no le reconocía. Muy graciosa, me miraba, sonreía, mientras él la sujetaba en brazos, le miraba seria, me miraba y sonreía con la ceja levantada, le miraba seria de nuevo. Ahora se harán padre e hija de nuevo. 

El día de ayer fue completo... yo sola con los tres niños. Días de decirles que si querían ir a la piscina por la mañana, cuando aún estaba mi madre y podía ayudarme y me decían que no. Ayer justo que para mí era más complicado , me dicen que lo que les apetece es ir a la piscina. El acceso a esta piscina no está pensada para niños, hay que bajar escaleras, subir escaleras, atravesar vestuarios, volver a subir escaleras, sin carritos, que no dejan pasar con ellos... y llegas destrozado, al menos yo que voy con Pía en mochila y Felipón agarrado a mis dos manos, toallas y flotador. Menos mal que Candela me ayuda. Directos al agua. Nos bañamos los cuatro, Pía en pelotas, nunca llegue a comprar los pañales para la piscina. Riesgo el de Felipón, que encima ya no estaba Iñaki para echarnos unas risas en caso de cacas.

Me siento, en la tumbona, una fuerza incontenible me tumbaba y me cerraba los ojos mientras una voz me decía, toma el sol, aunque sean cinco minutos, es tu momento... Candela y Felipón jugaban en la ducha. Pía a mi lado se entretenía con las esquinas de su toalla. Vacaciones... soñadas... De pronto, otra voz me dice un minuto después, levántate que las vacaciones se te han terminado, no están en la ducha. Así fue, miré y no estaba ninguno de los dos. Fui hacia el agua, la piscina es muy grande y tiene rocas y chorros por todas partes. Candela estaba de espaldas a Felipón y él estaba gateando hacia ella, los dos en una parte de la piscina con escalones muy anchos, ya cubiertos por unos 30 centímetros de agua. Felipón no se había dado cuenta de que el escalón se terminaba y cayó en el siguiente, en el que ya no hacía pie, gateando como estaba. Se hundió en el acto, pero yo estaba a dos pasos pues esa voz llamada sentido común sabía lo que iba a pasar y le pude sacar sin que le diera tiempo a tragar agua. Salió con cara de susto y yo les dije que nunca, nunca, nunca se metieran en la piscina sin avisarme. La otra voz, llamada ganas de vacaciones, se quedó con las ganas. Total, descanso no estoy teniendo mucho, pero nos lo estamos pasando muy bien y estoy aprendiendo más que en un Master. Los socorristas de esta piscina echan el verano la mar de tranquilos porque no ven nada desde sus sillas. 



Ayer por la tarde me acompañó José Almansa de nuevo a la sesión, nos vino a recoger al hotel y fuimos en metro, que son sólo dos paradas. Tocaba Kowloon. Pasamos a una de las salitas y tumbaron a Felipón en la camilla después de dejarle comer unas uvas que acabábamos de comprar abajo en la frutería. Son unas uvas alargadas, negras, sin pepita, con bastante sabor y sobre todo una piel muy fina así que son ricas. Le pusieron Peppa Pig y a por el tema, más de dos horas de terapia. Yo salía y entraba dando de comer a Pía, cambiando pañal y haciendo una visita de vez en cuando a Candela que también estaba recibiendo terapia fuera, en una silla. José me contó que casi al final de la sesión Chan entró y por primera vez trató a Felipón también en el pecho.

Hoy tocaba en la Isla de Hong Kong. Como queríamos enseñar a Felipe el camino en ferry, tramo que también se puede hacer con la tarjeta octopus de transporte público, igual que el metro y autobús, fuimos hasta el hotel Península en el autobús del hotel y después andando bajo el sol hasta la dársena de nuestro ferry, destino Central. Se tardan solo siete minutos en atravesar la bahía, sigue pareciéndome increíble el paisaje de los rascacielos envolviendo el mar. Con mi madre fuimos siempre en metro así que tuve que tirar de la energía quantum ; ) para llegar bien, recordando el camino del primer día que hicimos con Iñaki, una vez que llegas con el ferry hay que andar aún diez minutos a la clínica.



En la sesión de hoy ya esperaban a Felipón con el Ipad y Peppa Pig. Yo que siempre he sido anti Ipad, esta vez tengo que reconocer que he dejado que abusaran de él, no es fácil estar más de dos horas cada día dejando que te pongan máquinas en la cabeza o te la moldeen como plastilina, con algún golpecito que otro. 

A mi me dolía el cuello del peso de la mochila de Pía y Chan me ha tratado, me ha dejado como nueva. He notado la energía claramente pasando por mi cuerpo. No me cobra mi sesión porque dice que me lo estoy currando. Por primera vez me ha mirado y se ha tomado unos minutos en hablarme, fuera de su prisa diaria de atender a tanta gente. Con Pía se para cada día y juega unos minutos con ella, pero hoy ha sido conmigo. ¿Sabéis lo que me ha dicho? Lo cuento porque me ha ganado ya para siempre y me hecho soltar una carcajada... Que mis hijos son guapísimos, que se parecen a mi, no a Felipe (a ver que decís por ahí malvados que todos decís que son sus clones jajajaja) y que si soy actriz de cine. Le he dicho que seré lo que me diga él después de crujirme el cuello y quitarme la rigidez en la nuca, muerta de la risa. No sabía que fuera tan bueno en esto del marketing, a una semana de irnos. Él estaba serio y convencido. Qué mono. 

Chan dice que está trabajando en disolver el quiste de Felipón, el que está presionando el vermis y el cerebelo, órganos responsables entre otras cosas de que le falle tanto el equilibrio. Si se lo quita de verdad como dice, es para hacerle un monumento, los médicos españoles y franceses no veían la opción de operar por el lugar en el que está situado y por su profundidad. Dice que ya está casi hecho y que máximo en dos meses está andando sólo, cuando su cerebro integre todo el trabajo y se adapte a su nueva configuración. Estuve hablando con Suzzane, le he pedido que me escriba exactamente el trabajo que ha hecho Chan estas semanas. Le he dicho que estoy escribiendo un blog que siguen muchas madres de niños con lesión cerebral y que me gustaría ser más técnica con vosotras para que podáis saber si es bueno o no para vuestros hijos. Lo hará y me dará el escrito en unos días. Suzzane es la dueña de la clínica y lleva muchos años con Chan, me ha estado hablando de la clínica de Beijin, donde el trabajo principal de Chan es con niños. Viaja cada quince días y mientras tanto tiene allí un equipo formado por él. Me contaba que Chan antes trabajaba sólo con sus manos, con diferentes técnicas que ha aprendido en todo el mundo, algunas de ellas energéticas y otras más de batalla, pero que desde que pudo incorporar las máquinas que transmiten energía Quantum se amplifican los resultados. Me ha estado contando que se ha estado formando con profesionales de todo el mundo.

Hablábamos de algo que habíamos comentado muchas veces Javi y yo, más bien que Javi explica muy a menudo. Para poder hacer un buen trabajo en un cerebro lesionado primero hay que prepararlo. Chan en principio trabaja en la estructura, para darle una forma que facilite el riego, el oxígeno, que sea un cráneo flexible... Como cuando plantas una semilla, primero hay que preparar la tierra, abonar, regar... Después mete la información nueva que permite la conexión de neuronas y da la orden al cerebro de que trabaje a partir de ahora como un cerebro sano. Esto requiere su tiempo de adaptación así que cuando volvamos a casa os mantendré informados para que sepáis cómo va todo. 

Felipón habla sin parar y está mucho más autónomo, lo quiere hacer todo sólo menos andar. Prefiere ir gateando a todas partes. 

Os mando un beso enorme, os echaba de menos. Y para seguir la lista de agradecimientos que empecé el otro día, me gustaría dar las gracias a Lourdes, la pediatra de mis hijos en España, a la que pregunto cada vez que tengo dudas, junto a Jimena, la madrina de Felipón, gracias a las dos, no sé qué haría sin vosotras. Gracias a Hussi, tan pendiente y tan cariñoso siempre, sabes que te quiero mucho, a Iñaki, que en la distancia nos sigue apoyando, a Clara, tan cariñosa, a David, mi primo, como hermano, y a Mamen, su mujer, me encanta que os hayáis casado, a Alvaro su hijo que a Candela le parece tan mono, a Chola, a Marini, Chabela, a Iraide, a Ana R y Ana G a Vir, a Ethel, todas mis amigas macizorras del cole... a Gaia, mi ginecóloga y amiga, a Celia y a Yago, os mando toda nuestra energía para que estéis tranquilos y felices antes de la operación, va a salir genial, sois grandes maestros, a Julio, Esther y Joaquim, a Yolanda, os quiero mucho y sois ya parte de esta loca familia, y a José Almansa, familia también y ángel de la guarda dulce compañía no nos deja solos ni de noche ni de día. Mañana nos lleva de barbacoa otra vez a la playa. A gritar un poco. 

Desde aquí a petición de mi prima Bea, os hablo lo poco que sé de alimentación. 

Se me ocurre deciros que tomeis conciencia de lo que coméis y cómo lo coméis. Los bloqueos, tensiones, dolores, de los intestinos y del estómago no están solo asociados al estrés y a las emociones sino también a lo que comemos. No soy ninguna experta en nutrición pero con los Doman me cambió la forma de comer y de dar de comer a mis hijos. 

Para darles proteínas no tenemos que atiborrarles a carne, es bueno, buenísimo que coman cereales enteros cocinados, vital que el grano sea integral (intentad no tomar nada que esté refinado, arroz, sal, azúcar, aceite...), legumbres de diferentes tipos, mezcladas con el cereal, verduras, aceites de primera presión en frío, de oliva pero también de coco y de muy diferentes sabores que encontráis en herbolarios, verduras, semillas... Si sumáis las proteínas de todo ello, equivale a tomaros mucho más que un bistec. Y el cuerpo no tarda tanto en digerirlo. Esa energía que emplearía en hacerlo la puede emplear en vivir. 

Mirad el origen de esos alimentos. Y sobre todo, piensa en la conciencia que le pones al cocinarlos. Otra conclusión que he sacado es que tu energía (quantum o no tan quantum) si así lo crees, hace la comida que preparas mucho más sana y rica. El caso es poner tu consciencia en lo que haces. Bastan unos segundos para poner tu intención a lo que preparas. Mindfulness, atención plena, estar en el aquí y en el ahora. Llámalo como quieras. No como casi carne (aunque en este viaje me estoy resarciendo) pero sí pescado. Creo que poniendo esa intención agradezco a ese animal que nos alimenta. Muchas veces se me olvida, pero otras muchas, le doy las gracias.

Debéis creer que lo hago todo perfecto, que mido, peso, pienso todo lo que comemos y hacemos. Lejos de la realidad. Pero ahí lo dejo.

Por cierto, aplicando la energía quantum a Irene le han caído dos sillas para la playa justo cuando las estaban pidiendo, dos turistas que las habían comprado y ya no las necesitaban.

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